sábado, 21 de octubre de 2017

Notas para la comparecencia del secretario de estado de Asuntos europeos

Intervención en la comparecencia del secretario de estado de Asuntos europeos, 18 de octubre de 2017




Sobre el próximo Consejo Europeo

A diferencia de lo que afirma el Gobierno, se celebra este Consejo de octubre en el marco de una situación no excesivamente lejana al pesimismo en lo relativo al futuro de Europa. Después de un tiempo en que las noticias eran buenas para el proyecto común de la Unión... en Holanda se vencía al populismo y en Francia renacía el proyecto de una refundación de la mano de Macron, el presidente Juncker nos presentaba un papel con diversos escenarios de futuro... pero lo que nos trae de nuevo este otoño parece ser el retorno de la realidad que se define en términos bastante distintos:

  • El Brexit se encuentra estancado. Las divisiones en el Gobierno conservador británico, producto de la lucha por el poder entre los tories; una división política más o menos real o más bien una táctica para llevar las negociaciones al precipicio y así obtener un acuerdo in extremis, o las dos cosas a la vez. En todo caso, parece llevarnos por momentos a un Brexit duro, sin acuerdos, y en perjuicio de los ciudadanos, primero, y de las empresas después.

  • Las elecciones alemanas no han salido del todo bien, tampoco. El castigo a la Gran Coalición y la entrada en el Parlamento de la AfD obligan a un difícil pacto que no augura precisamente una dinámica que fortalezca a la UE en los términos previstos por el presidente francés.
  • Cerrado el plazo del acuerdo sobre integración de refugiados, las distorsiones entre los diversos países de la UE son absolutamente exageradas. Algunos se han negado a recibirlos, otros -caso de España- apenas han superado el triste porcentaje del 10%, en tanto que Alemania ha admitido a 1,000.000. ¿Dónde se encuentra una Europa igualitaria en su solidaridad?
  • Y, por si fuera poco, ahora es España la generadora de problemas. Los actuales gobernantes de Cataluña no sólo han declarado un golpe de estado a las instituciones españolas, lo han hecho también respecto de las instituciones europeas. Como todos ustedes ya conocen, en el artículo 4.2 de su Tratado se garantiza el respeto de la UE a la integridad territorial de sus estados. Y como ha dicho el presidente de la Comisión, detrás del independentismo catalan estaría la atomización -la balcanización- de Europa, 90 estados negociando en la misma mesa. En definitiva, el punto y final del proyecto europeo.
  • (Se supone que habrá algún debate al respecto, advertimos que hay algunos socios en la UE que no parecen demasiado bien informados. Me gustaría saber qué piensa y qué está haciendo el Gobierno al respecto).
  • Habrá que añadir a las malas noticias el resultado de las elecciones en Austria, en la que el populismo xenófobo ha empatado con los socialdemócratas y amenaza con entrar en el Gobierno de ese país.

Y nuestro Gobierno se apunta al optimismo "moderado"

¿Dónde estamos? ¿Cuál es realmente el estado de salud de Europa?

El Consejo se ocupará de algunos aspectos que forman parte de las preocupaciones más importantes.

1º. El Brexit, respecto del cual conviene a nuestro juicio mantener unida la negociación en cuanto a los ejes básicos que viene defendiendo la Comisión y el Comisario Barnier: no se negocia por los estados miembros y sí por la Comisión. Y los elementos previos a acordar entre las partes deben ser los referentes a la ciudadanía, el cheque a pagar por el RU y las fronteras Irlanda - Ulster.

En cuanto al.cheque que deba satisfacer el RU, que es motivo principal según ya nos consta de los negociadores británicos, debo decir que no se trata de un castigo de la Unión a quien nos abandona, una especie de sanción que se nos ha ocurrido a los 27 para disuadir a los que deciden irse, es la cifra que contendrá los términos económicos de los compromisos asumidos por RU a lo largo de su permanecía en la UE.

2º. En cuanto a la emigración y a la política de refugiados se refiere, ya hemos manifestado nuestras discrepancias respecto de la nefasta gestión realizada por el gobierno español en materia de refugiados.

Pero, y como quiera que este debate lo tendremos con el SEAE en su día, en base a la petición de comparecencia que le hemos formulado el GS y el GCs, sólo señalaré los aspectos siguientes:

  • Que la regulación de Dublin señalaba que el país en el que se presente la solicitud de asilo es responsable de la tramitación de la misma. Pero cuando Europa recibió a más de un millón de refugiados en sus fronteras, es el momento de innovar y apostar por la integración europea para encontrar las mejores soluciones.
  • Creemos que todos los países tienen que hacerse responsables y ofrecer una respuesta coordinada y que agilice los trámites de acogida.
  • Las instituciones europeas deben garantizar la aplicación de las mismas reglas en todos los Estados Miembros, y puedan -y deberían- recortar los fondos estructurales y de cohesión a aquellos estados que se nieguen a cambiar sus políticas migratorias. Los casos de Hungria y de Polonia deberían ponerse encima de la mesa, quizás no por España, precisamente, que dista mucho de honrar los compromisos en este ámbito.
  • Se deben, además, agilizar todos los trámites de acogida y de devolución de quienes no puedan acogerse, según el derecho internacional, a la demanda de asilo.
3º. En lo que respecta a la política en seguridad y defensa, debería señalar lo que sigue:

En el Consejo, se aprobarán las conclusiones sobre cooperación estructurada permanente, que es el "marco" legal de la Unión de Defensa.

Lo más novedoso es la propuesta del fondo Europeo de Defensa, que se centra en investigación y desarrollo, en dos áreas: investigación propiamente dicha (prototipos, tecnología y estándares) y capacidades (adquisiciones públicas, desarrollo industrial, tecnología compartida). La comisión financia parte de los proyectos de investigación mediante Horizon 2020 y tiene preferencia en que sea una pyme la que gestione los proyectos. Pero habrá que advertir que existe un cierto riesgo de que países que no tienen industria de defensa pongan dificultades.

En términos más generales, desde el Parlamento están pujando por una Unión de Defensa con una Dirección General propia, con un presupuesto financiado por la UE y una autonomía operacional, que no estratégica, de los contingentes militares comunes (se está hablando de ahondar en una mentalidad y cultura de defensa común). El líder de los liberales en el PE, Guy Verhofstaat, en su discurso del estado de la Union, se refirió al "Ejército Europeo ". Debo decir que estamos lejos de ello, pero, en todo caso, nuestra posición es cuanta más integración mejor, entre otras cosas porque así se ahorrarán costes.

4º. Se debatirá también sobre Turquía.

Desde el fallido golpe de Estado en julio de 2016, más de 100.000 funcionarios han sido despedidos de sus puestos de trabajo sin el debido proceso, más de 50.000 personas, incluidos periodistas, abogados, defensores de derechos humanos y académicos, han sido encarceladas a la espera de juicio, 150.000 personas están siendo investigadas en un contexto de represión masiva de los derechos humanos y de las libertades. Más de 180 canales de televisión y radio, revistas y editoriales han sido cerradas, y miles de periodistas y otros trabajadores de medios de comunicación se han quedado sin empleo.

El estado de emergencia declarado el 20 de julio de 2016 ha sido renovado en cuatro ocasiones, permitiendo al Ejecutivo gobernar por decreto eludiendo el control parlamentario. Las draconianas restricciones a los derechos de los detenidos bajo estado de emergencia incluyen la limitación de las visitas de los abogados a una hora por semana bajo vigilancia, minando el derecho a un juicio justo. Algunas personas detenidas en aplicación de leyes antiterroristas no pueden recibir cartas de sus seres queridos y sólo pueden recibir visitas de familiares en primer grado, también limitadas a una hora por semana. Los recursos para pedir su liberación mientras esperan juicio son rechazados de forma rutinaria sin ninguna razón. Existen alegaciones de tortura y de malos tratos por parte de la policía o en prisión.

Añadiré también que tampoco resulta Irán un adalid en cuanto a su standard de cumplimiento en materia de DDHH.

5º. Fuera de agenda, se debatirá sobre las eventuales sanciones a los responsables de la catastrófica situación que está atravesando Venezuela. Contra los responsables, insisto, no contra el pueblo de Venezuela. Desde nuestro partido, desde el grupo ALDE en el PE, la política de imposición sanciones ha sido una constante para poner de manifiesto nuestra solidaridad con la democracia y los demócratas venezolanos y en exigencia de responsabilidades a quienes han conducido a su país a ese desastre humanitario y dictatorial. Quiero felicitarme porque la avanzadilla liberal esté tomando cuerpo definitivamente en la UE.

Las elecciones regionales, celebradas el pasado domingo, arrojan más de un elemento de duda respecto de la limpieza del proceso. La deriva en Venezuela va hacia la plena conculcación de las libertades democráticas, el aislamiento de la posición y la condena a todo un país a la escasez y la penuria económica. La UE debe hacer algo por evitarlo.

6º. Aunque no vaya en la agenda del Consejo, me gustaría referirme a la noticia que hemos conocido en el día de hoy del nuevo posible escollo en la aprobación del acuerdo Mercosur. Ayer mismo esta Comisión aprobaba a propuesta de mi grupo una PNL que ratifica el apoyo del Parlamento al acuerdo. Creo que España debería insistir en que no se bloquee otra vez. Debemos ser nosotros, nuestro Gobierno, quien lidere el Mercosur.

Porque el acuerdo Mercosur no es sólo un acuerdo económico y comercial más, un elemento político de primer orden, ya que cuando la primera economía del mundo se encierra sobre sí mismo Europa -España- debe avanzar y cerrar el primer acuerdo con éste grupo de países.

Termino ya.

España, el Gobierno y el Parlamento -seguramente a través de esta comisión- debería reflexionar sobre el auténtico estado de la Unión, pasar de un "optimismo moderado" que sólo nos conduce a la habitual ausencia de accion por parte del Gobierno, ausencia de accion del que se instala en la comodidad de los que piensan que vamos por el buen camino y que apenas si hay algo más que hacer, y pasar a un cierto pesimismo (el pesimismo no como la negación de la accion, sino como la condición que asumen los optimistas bien informados), una actitud que nos lleve al trabajo, desde la construcción de un proyecto sugestivo para España a integrar un proyecto de futuro europeo. Algo así como les ocurría a los intelectuales del '98, que llamaron a la regeneración de nuestro país.

Como nos lo demuestra el presidente Macron, no es posible fiar a la solución europea todas las insuficiencias de los Estados. Por lo tanto, si no somos capaces de crear una España sugestiva para todos los españoles no seremos capaces de crear esa Europa fuerte, unida, solidaria y capaz de afrontar su futuro.

martes, 26 de septiembre de 2017

Intervención ante el sector agroalimentario español sobre el Brexit.


Comienzo esta intervención saludando la iniciativa de los organizadores de poner en contacto al sector agroalimentario con el Parlamento con relación al proceso del Brexit. Una relación que debería mantenerse, de modo que el control que ejercemos sobre el Gobierno pueda contar con la referencia de los sectores afectados y sus prioridades en la negociación.

La intervención que puedo hacer en este momento del proceso es en todo caso genérica (aunque haré alguna especificación final). A pesar de que el Gobierno de Theresa May invocó el pasado 29 de marzo de este mismo año el artículo 50 del Tratado de la UE por el cual el Reino Unido anunciaba a sus socios su decisión de abandonar la Unión, 6 meses después todavía no está claro casi nada en el proceso de salida y, menos aún, cómo quedarán las relaciones futuras entre la UE y RU.

Lo único que parece claro es que los británicos carecían de un plan B para el caso de que las previsiones que planteaban las encuestas fallaran y este país abandonara la UE. La maniobra posterior al referéndum por parte de la Primer Ministro que sucedía al anterior, responsable del desaguisado, David Cameron, de adelantar las elecciones con el objeto de obtener una mayoría absoluta que le permitiera abordar con cierta comodidad y liderazgo el proceso, se saldaría con un fracaso. Las tensiones en su partido se avivan por momentos, los partidarios de un Brexit duro están a la expectativa de un nuevo fracaso de May para hacerse con el poder y la Primera Ministra debe negociar todas y cada una de las medidas que conduzcan a la salida de la UE con los diversos sectores de su partido y con sus socios norirlandeses.

La línea de comunicación por parte del Gobierno británico no es clara tampoco (difícilmente lo podría ser). RU ha iniciado el envío de algunos documentos sobre aspectos concretos del Brexit (Seguridad, cumplimiento de la ley y justicia; política exterior, Defensa y desarrollo; política aduanera...) que no aportan nada, salvo algo así como asegurar su buena voluntad de ser unos socios leales en lo que se acuerde en el futuro. Pero el futuro que quieren sigue sin estar claro, porque -a lo mejor- quienes no lo tienen claro son ellos mismos.

No obstante lo cual, el discurso de Theresa May en Florencia la semana pasada, su voluntad de mantener el compromiso presupuestario de RU respecto de las perspectivas financieras -el presupuesto de la UE- hasta su vencimiento en el año 2020 y la propuesta de un periodo transitorio de 2 años (diría más bien que, al menos, 2 años) parecen abonar la tesis de un Brexit blando.

En ese periodo transitorio, RU se mantendría dentro del mercado único y de la Unión Aduanera, hasta que se definan las condiciones de su futura relación con la UE. Esa sería la mejor solución para las dos partes. Primero, por el impacto -negativo- tanto en la industria y agricultura del RU y de la UE que supondría el restablecimiento de aranceles; y segundo, las consecuencias negativas para el RU de tener que negociar un sinfín de acuerdos comerciales bilaterales con una infinidad de países terceros en un período corto de tiempo.

Aún así, la posición Britanica respecto de los 2 asuntos previos a entrar en la negociación concreta por sectores (entre los que se encuentra el agroalimentario), que son la situación de los ciudadanos (los europeos en RU y los británicos en la UE) y el coste de la factura de salida están muy distantes. En todo caso, la cifra del cheque, 20.000 millones €, según el discurso de May en Florencia, aunque muy por debajo de las estimaciones que lo situaban en 100.000 millones, supone la aceptación por primera vez de algo que los euroescépticos británicos nunca dijeron: que la salida de la UE costaría dinero a su país.

A nuestro juicio, es fundamental que el esquema previsto por el Comisario Europeo Barnier y los negociadores de la UE (los ciudadanos y el cheque, primero, además de la frontera entre Irlanda y el Ulster) se mantenga: abordar en paralelo estos asuntos junto con la negociación sectorial favorecería a los intereses de RU y perjudicaría a los europeos, por cuanto entrarían en ella más elementos de discusión y la posibilidad para RU de ceder en algunos aspectos para ganar en otros.

Las alternativas que por el momento existen para el acuerdo futuro UE - RU serían: (a) Acuerdo del Espacio Económico Europeo (EEE) con la UE (actualmente en vigor para Noruega, Islandia y Liechtenstein); (b) Marco actual vigente con Suiza; (c) Unión Aduanera con Turquía; (d) Acuerdo de Libre Comercio similar a CETA o TTIP; (e) Aplicación de los aranceles de Nación Más Favorecida (NMF) dentro de la OMC.

De estas, la más probable es que el status final del RU podría ser perfectamente una FTA (Free Trade Area, o área de libre comercio) fundamentalmente de bienes pero que también podría incluir algunos sectores de servicios (esperando que los servicios financieros queden excluidos) sin formar parte de la Unión Aduanera ni tener acceso al Mercado Único. El status final con acceso al Mercado Único es evidente que sería muy difícil de "vender" políticamente dentro del propio RU, pues supondría una situación similar a la que actualmente tiene Noruega (pagando por su acceso al Mercado, pero sin posibilidad de influir en su conformación y regulación). En cuanto a seguir formando parte de la Unión Aduanera, supongo que tampoco sería una opción realista políticamente hablando, pues ello supondría que el RU debería seguir la política comercial de la UE, lo que supondría que no podría tener la suya propia (no podría firmar sus propios acuerdos comerciales aparte, y tendría que aplicar las decisiones que la UE tomara en aspectos de defensa comercial, etc).

Cuando me refiero a la Unión Aduanera (período transitorio que podría durar varios años) y FTA (status final), hablo fundamentalmente de circulación de mercancías, libres de aranceles, cuotas y prohibiciones. Asimismo, se podrían incluir aspectos de defensa comercial (cláusulas de salvaguarda comunes, reglas antidumping, etc.) que en el fondo forman el conjunto de una Unión Aduanera y FTA de bienes normalizada. Sin embargo, con toda probabilidad quedarían fuera los aspectos de normas y estándares industriales, las normas sanitarias y fitosanitarias aplicables tanto al sector industrial como, sobre todo, al agrícola (en sentido amplio, incluido el agroalimentario y de bebidas), normas de protección de los consumidores, denominaciones de origen, etc. A través de las cuales, por cierto, se podría impone una especie de segundo "arancel" encubierto. Aunque no es imposible llegar a acuerdos específicos en algunas de estas materias, pero, de nuevo, en ese caso el RU quedaría "sometido" a la regulación que saliera de la UE (como Noruega).

Por lo tanto, entiendo que podríamos hablar de dos posibles escenarios:

A) con Unión Aduanera (transitorio) y FTA (final), es decir sin aranceles, pero sin la parte "normativa". Como el RU tiene la intención de introducir en su legislación todas las regulaciones actuales de la UE, este hecho equivaldría, indirectamente, a tener acceso al Mercado Único, pues las reglas serían las mismas en un lado y otro del canal. Esto permitiría una fase de transición larga, más allá del período transitorio formal que se acuerde. Evidentemente, esta situación iría cambiando a medida que la UE introduzca cambios a su actual marco reglamentario y regulatorio (sin la intervención del RU), por lo que a largo plazo, el impacto para las dos partes sería significativo, ya que los operadores económicos deberían "ajustar" su producción a las normas y estándares (diferentes) de cada parte con lo que ello conlleva de sobrecostes.

B) sin Unión Aduanera ni FTA, es decir con aranceles. La situación sería mucho peor y de efectos inmediatos. En un principio, los aranceles aplicables serían los consolidados por parte de la UE en la OMC (es decir los que la UE aplica a países terceros con los que no tiene acuerdos específicos de libre comercio). Esta situación sería aplicable tanto por una parte (exportaciones de la UE al RU) como por la otra (exportaciones del RU a la UE), ya que supongo que el RU tomaría tales aranceles como propios, en base al principio de "Estado sucesor". Supongo que al RU no le queda otro remedio, pues en el caso de que intentara renegociar ex-novo todos los aranceles en el seno de la OMC, podría encontrarse con muchos problemas en particular con países importantes como China, India, Rusia, etc.

En este último escenario, la situación para la agricultura (en sentido amplio, no sólo productos agrícolas, sino también agroalimentarios y bebidas) de ambos lados sufriría especialmente y a corto plazo, una vez terminado el posible período transitorio o, en el peor de los casos en el escenario en el que no hubiera un acuerdo entre las partes. Efectivamente, el arancel consolidado (promedio simple) total es del 5,2%, pero el aplicable al sector agrícola se eleva al 13,5%, pero este promedio varía enormemente con picos arancelarios del 53,9% (promedio del sector) en los productos lácteos, del 30,6% en el sector del azúcar y artículos de confitería o del 23,2% en los productos de origen animal o del 21,2% en el sector de bebidas y tabaco. Todo un cambio radical en el comercio de estos productos, con efectos negativos importantes en muchos sectores. Además, sufrirían enormemente (llegando incluso hasta poner en riesgo su propia existencia) las cadenas de valor que incorporan productos intermedios de una y otra parte para la fabricación de un producto final.

Para terminar, y como quiera que desde la organización de este acto se nos pedía una valoración de la actuación del Gobierno español en este epígrafe, yo la definiría como que se encuentra a la expectativa. A la expectativa tanto del escenario que escoja RU después de culminado el primero (ciudadanos, cheque y frontera Irlanda-Ulster), como de las posiciones que mantengan los 27. No obstante, y en la medida en que cada vez parece más clara la aplicación de un relativamente largo periodo transitorio, no seremos nosotros quienes critiquemos esta actitud, siempre que en todo caso el Gobierno maneje todos los escenarios (incluyendo, desde luego, los más negativos, que afectan al sector).

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Intervención en la comparecencia del ministro de exteriores, Alfonso Dastis en comisión


4 de septiembre de 2017


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Comparece usted hoy aquí, y quiero subrayarlo, a petición de la Comisión, es decir, de los grupos parlamentarios y de modo muy singular del nuestro, de Cs, y no a petición propia. Fue nombrado usted ministro, si no recuerdo mal, el 4 de noviembre del pasado año y hoy se cumplen exactamente diez meses desde su llegada al cargo.

Diez meses en los que apenas sí hemos podido verle en esta Comisión, salvo —creo— para la tradicional presentación de los objetivos de su Departamento, como les ha ocurrido a todos sus compañeros del Gobierno; o en ocasión de los presupuestos para este año 2017, igualmente que el resto del gabinete; o su comparecencia puntual sobre el Brexit en marzo de este año.

Se advierte, por lo tanto, Sr. Ministro una muy escasa actitud de cercanía, diría yo, incluso, que una cierta vocación de distancia de SS con el Parlamento. Una actitud que no se atiene con un régimen de democracia parlamentaria como es el español y menos aún cuando se forma parte de un Gobierno que no dispone del apoyo de la mayoría absoluta del Parlamento.

Una actitud que convendría que revisara SS y que en todo caso ya le anuncio que mi grupo va a intentar que se modifique, presentando con carácter trimestral una petición de comparecencia de SS en esta Comisión. Aunque le recomendaría, y lo hago ahora todo lo amablemente que pueda, que se anticipe usted a esta petición.

En cualquier caso, diez son meses suficientes para hacer balance de lo acometido por su Departamento, un balance en el que nuestro grupo no ha podido advertir apenas nada, ni frío ni caliente, una gestión en la que quizás por aquello que la diplomacia se practica a veces de modo prudente y sin estridencias, todas o casi todas las gestiones emprendidas se realizan por debajo del radar, de modo que la luz y los taquígrafos de los Parlamentos no tengan noticia de lo que acontece.

¿O es que, por el contrario, lo que hay es que no hay nada?

Se gestione o no, lo que hacemos aquí es política, Sr. Ministro. Y la política no es algo que haya que intuir, descifrar o resolver como un enredo, un crucigrama o un enigma... Algo así como preguntarnos, ¿qué piensa el Gobierno?, ¿qué hace el Gobierno?, ¿qué ha previsto hacer si se presentan determinadas circunstancias que están más que previstas?

Y le pongo dos ejemplos.

Venezuela. El deterioro evidente de un país en el ámbito político y humanitario, tan evidente el deterioro que apenas nadie se podía llamar a engaño respecto de la evolución previsible de los acontecimientos. ¿Qué han hecho ustedes? ¿Qué piensan hacer? ¿Cuándo va la UE a imponer sanciones a los responsables de la dictadura, y digo dictadura, porque en eso se ha transformado Venezuela, o siguen abonados a la mediación del expresidente Zapatero que, permítame que se lo diga, Sr. Ministro, es algo así como mirar para otro lado? ¿Considera el Gobierno replicable a escala Europea la prohibición norteamericana de comprar deuda venezolana y de su petrolera? En definitiva, ¿tenemos una estrategia o vamos a remolque de otros? O peor que eso, ¿nada de nada?

Por cierto, apoyo total a Lilian Tintori y su derecho a viajar fuera de su país para recabar apoyos y narrarnos sus experiencias.

Segundo ejemplo, Guinea Ecuatorial. En las últimas semanas se ha especulado sobre un eventual estado terminal en la salud del dictador durante 37 años de ese país. Es cierto que en repetidas ocasiones se ha producido el mismo rumor respecto de la salud de Obiang Nguema. En cualquier caso, ¿tiene España un plan para apoyar un proceso de transición democrática en ese país? ¿Lo ha coordinado con otras cancillerías? ¿O no tiene nada que presentar?

Los diez primeros meses de gestión en su ministerio se han caracterizado por la pasividad y la falta de un enfoque estratégico para mejorar la defensa de los intereses de los españoles en el mundo. Esta inactividad se refleja tanto en la vertiente política como en la institucional. No hay iniciativas que hayan impulsado nuevas políticas europeas en sectores clave para España como el medioambiente, el empleo, el consumo o la ciudadanía europea y un proyecto ambicioso para el futuro de Europa. Ni siquiera con el fin de iniciar el debate necesario para crearlas. La crisis de Libia y su impacto migratorio tampoco ha merecido el interés de su ministerio a pesar de su efecto en una región estratégica para nuestros intereses. Un ejemplo de ello es la falta de propuestas concretas en la reciente cumbre de París del llamado G-4. En el aspecto institucional no hay ningún indicio de voluntad de acometer la necesaria reforma de la AECID, el Cervantes o los servicios consulares con el fin de promover la transparencia, la eficiencia y la eficacia, y acabar con el amiguismo y el despilfarro. Seguimos todavía sin nuevo plan director de la cooperación española, una herramienta imprescindible. En una escena internacional cada vez más compleja y con desafíos más peligrosos para la seguridad y el bienestar de los españoles, esta inactividad es si cabe más grave. Necesitamos liderazgo y propuestas, necesitamos una visión que genere entusiasmo y consenso.

Y es que en el plano Europeo, con excepción de lo que se refiere al importante capítulo del Brexit, respecto del que nuestro grupo se encuentra suficientemente informado, podríamos situar muy poco en el activo del gobierno: ¿cumpliremos nuestros compromisos en materia de refugiados? Desde luego no parece que lo haremos en reubicación. Quizás pudiéramos hacer un esfuerzo suplementario en reasentamiento, como se lo pedimos al Secretario de Estado... pero éste no quiso considerar esa idea.

Con demasiada frecuencia hemos oído hablar (matizo, no a usted, porque a usted le oímos hablar bastante poco), pero sí que se ha expresado que la política exterior española es la que corresponde a un país de tamaño medio, con lo cual se diría que nos resignáramos a considerarnos poco menos que irrelevantes en el escenario internacional. No hay ambición de país.

Y no debería ser así. España cuenta con una situación geopolítica privilegiada y una historia y un potencial cultural aún por explotar.

Estamos situados en el vértice en el que coinciden la Unión Europea (recordemos el lema orteguiano, "España es el problema, Europa es la solución") y nuestra vecindad sur, el Magreb, un escenario de retos y oportunidades.

Una vecindad sur en la que, por cierto, sin dejar de atender a nuestro socio estratégico que es Marruecos, deberíamos reequilibrar nuestras relaciones en la región, prestando una mayor atención a Argelia (nuestro principal proveedor de gas), y actuando de manera más activa en la solución del contencioso del Sáhara. Por cierto, ¿tenemos algún plan para todo esto? ¿Vamos a remolque o nada de nada?

Y contamos también con lo que para nosotros debería constituir el principal activo e instrumento de nuestra política exterior, el español, y que sin embargo guardamos en el arcón de los objetos poco menos que olvidados. Un idioma hablado por más de 550 millones de personas y que se está extendiendo sin apenas ayudas institucionales en lugares como EEUU.

No tendría porqué este portavoz expresarle una alternativa a la política exterior española, aunque de alguna manera ya se la estoy contando; pero sí puedo ofrecerle alguna idea que creo importante: ¿No podríamos trabajar el español con otros países que se comunican en el mismo idioma para ampliar su conocimiento en otros ámbitos, incluyendo de modo singular en los que se haya perdido? Recordemos que con el idioma va la cultura, pero también la economía y un modo de vivir y entender las cosas. Un modo, ¿por qué no decirlo, español, iberoamericano? ¿Algún plan, Sr. Ministro? ¿O nada tampoco?

Va usted a Cuba mañana mismo. Cuba, casi 60 años de dictadura. Un país en el que no se ha producido ningún avance en el plano del respeto a los DDHH y sí algún retroceso en lo que se refiere a la apertura económica. ¿Va usted a entrevistarse con la disidencia, (por lo que informa la prensa sí que se va a reunir con empresarios)? Por cierto, Cuba es aliado principal y Consejero estratégico de primer orden de la dictadura de Maduro. ¿No cree que es una ingenuidad pretender que Cuba influya en que Venezuela recupere su democracia perdida?

Llegaremos previsiblemente a formar parte del Consejo de DDHH de la ONU. ¿En qué va a afectar esa situación a nuestra defensa de los DDHH en el mundo? ¿Hay alguna idea concreta o ya veremos? Por cierto también, sabe usted que Cuba estuvo en ese Consejo y eso no le supuso precisamente mejorar en ese ámbito.

Sr. Ministro no hay planes, no hay estrategias... lo que pone de relieve algo que es bastante peor, que no existe ambición de pais; aún más, que no han comprendido ustedes lo que España es y podría protagonizar en el siglo XXI en un mundo en cambio, hoy más que nunca necesitado de referencias. Pero es evidente, ¿cómo vamos a proyectar ambición exterior (que eso sí que es Marca España) cuando no la tenemos en el interior? De manera inevitable la acción exterior supone una proyección de la interna. Y si no hay un proyecto ambicioso para España no lo habrá tampoco en el ámbito internacional. Busquen esa ambición, pero ya se lo digo de antemano, no la encontrarán en este Gobierno.

Dicho todo lo cual, y con la excepción de los Asuntos de Estado, donde la seguridad o los intereses de España se encuentren en peligro o simplemente cuestionados, en los que siempre podrá contar con nuestro grupo, la distancia entre su gestión y nuestra consideración de lo que deba producirse, Sr. Ministro, no es sólo cuantitativa, de hacer más, que también: sino que es cualitativa, porque significa nada menos que hacer política, poner la política, con letras mayúsculas, al servicio de la proyección exterior, de la accion exterior española. La buena política, no el vuelo raso, la carencia de ambición y la absoluta ausencia de planes.

Nuestro grupo, Sr. Ministro es de la opinión que la política internacional es una cuestión de Estado, de imprescindible acuerdo. Pero es que la acción exterior española carece de una referencia previa, la política, y sin ese material nada se podrá concluir.

Cuenta usted con los apoyos parlamentarios que tiene, Sr. Ministro. Usted sabrá si le son suficientes,

jueves, 31 de agosto de 2017

Intervención en la comparecencia del ministro de justicia

Intervención en la comparecencia del ministro de justicia respecto de los escritores de origen turco, opositores al régimen de Erdogan


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Por seguir la preocupación que nuestro grupo ha mantenido en relación con el deterioro d las las libertades democráticas en Turquia, de la que la cuestión que analizamos ahora entiendo trae su causa, preocupación mantenida en diferentes iniciativas parlamentarias.

1º) La ONG, Amnistía Internacional, que lleva por título, "Journalism is not a crime", se afirma que, de acuerdo con la Unión de Periodistas de Turquía (TGS, en sus siglas en inglés), unos 2.500 periodistas y otros trabajadores en los medios de comunicación han perdido sus empleos como consecuencia del cierre de sus medios por decreto ejecutivo. Además, la Dirección General de Prensa e Información ha revocado las credenciales de prensa a 778 periodistas.

2º) Las leyes genéricas anti-terroristas, como las que prohíben hacer propaganda y formar parte de una organización terrorista se están usando para perseguir a periodistas y trabajadores de los medios. Se persigue al periodismo a pesar del derecho a la libertad de expresión.

3º) El Committee to Protect Journalists, ha descrito a Turquia como el mayor carcelero de periodistas del mundo.

4º) La mencionada ONG cree que la constante detención de periodistas y otros trabajadores de los medios en Turquía constituye un castigo sin juicio.

5º) Acusaciones de tortura y de otros malos tratos en la detención policial..

6º) Taner Kiliç, presidente de Amnistía Internacional en Turquía, ha sido detenido por falsas sospechas de pertenencia al movimiento de Fethullah Gülen, al que el gobierno turco responsabiliza del intento de golpe de Estado del año pasado.

7º) 8º) La gravedad de este hecho supuso la expresión de la preocupación de nuestro partido y de nuestro grupo ante el embajador de Turquía en España.

8º) Más de 100.000 personas del sector público han sido despedidas de sus puestos de trabajo.

9º) En la última semana 921 -la última del pasado mes de julio- sospechosos de “terrorismo” han sido capturados por la Policía y la Gendarmería tras 1.157 operaciones llevadas a cabo en todo el país, según informó ayer el Ministerio del Interior en un comunicado.
en todo julio han sido detenidas más de 4.500 personas por terrorismo.

10º) La etiqueta de “terrorista” se aplica con liberalidad no sólo a aquellos que realmente tratan de atentar contra el orden establecido —que los hay— sino también contra todos aquellos que se oponen al Ejecutivo islamista.

11º) 25 de julio, un tribunal turco juzga desde ayer por colaboración terrorista, entre otros delitos, a 19 periodistas de Cumhuriyet, uno de los pocos diarios independientes del país.

12º) “España actúa como si Turquía fuera una democracia” ('El País' - 2017-08-26. Dogan Akhanli, escritor)

"No entiendo por qué las autoridades españolas cooperan tan rápidamente con los requerimientos del Estado turco. España debe tener claro que este país usa los acuerdos internacionales de lucha contra la criminalidad contra su oposición.

'Quien conozca España piensa que es un país democrático. Piensa que va a tener en cuenta si un país actúa de forma arbitraria y ha dejado de ser un Estado de derecho. Por eso me asombra que España atienda tan rápidamente los requerimientos de Turquía, como si fuera una democracia. No puede ser casualidad que ocurra lo mismo con dos personas al mismo tiempo".

Parece evidente, por ello, que en especial a partir del golpe de estado del pasado año, el Gobierno de Erdogan está practicando una conculcación consciente y predeterminada de los DDHH, de modo singular en materia de libertad de expresión a través de la aplicación de la legislación antiterrorista al ámbito de la crítica y la disidencia política.

Y sin perjuicio de que los dos casos se encuentran en la situación que el Ministro nos ha relatado, y que sólo el Gobierno deberá autorizar en su caso la extradición cuando resuelvan los tribunales... ésta no es una cuestión solamente Juridica, sino política. Aún más, se trata de un previo a la política, se refiere a los DDHH, a la libertad de expresión.

Y, España, no lo olvidemos quiere formar parte del Consejo de DDHH de la ONU.

Mi pregunta es doble: ¿es consciente el Gobierno de la más que posible utilización torticera del régimen de Erdogan del procedimiento de Interpol para la persecución de disidentes políticos?

Y la que se desprende de esta: ¿a pesar de ello, el Gobierno está ayudando de manera consciente a Turquía en esas prácticas represivas? O, preguntado de otra manera, ¿porqué colabora la policía española con Turquía cuando no lo hacen los servicios de seguridad de otros países de la UE?

lunes, 24 de julio de 2017

Política internacional para Cs


Curso de Verano, UCM-FAO, El Escorial 19.07.2017

1.    Nos encontramos en un marco nuevo. La caída del muro de Berlín supuso también el fin del bilateralismo, EEUU - URSS y sus respectivos aliados. La situación actual se define por el multilateralismo, en el que España ya ha optado por ser un socio leal con el resto de los países UE. La potenciación de la Unión como actor global, también en política internacional debe constituirse en una prioridad.

2. Los intereses de España. Que no son solo los intereses de sus empresas situadas en el resto del mundo. La Marca España no puede ser un chiringuito más para solo proteger intereses comerciales.

3. El respeto a la legalidad internacional. Aún teniendo en cuenta que, dada la dificultad de su ejecución por medio de la fuerza, resulta de débil implementación.

4. Una política basada en valores y en el ejercicio de los DDHH. Ejemplos muy recientes: visita del ex ministro Bono al dictador Obiang, que ha supuesto la presentación de una pregunta parlamentaria de quien les habla; o el fallecimiento del Premio Nobel de la paz, Liu Xiabao y la campaña internacional para la liberación de su viuda, con otra iniciativa similar.
        Unido a ello estaría la exigencia por el respeto al imperio de la ley, como ha dicho Joshua Kurtlantzick, "los países autoritarios o semi-autoritarios suelen ser Estados de derecho más débiles y constituyen áreas de riesgo para actividades como la inversión y el comercio".

5. Situación geoestratégica. Puente entre Europa - Norte de África y Sudamérica.

6. La Cooperación, expresión de nuestra solidaridad con el resto del mundo. Nuestro criterio en relación con la Agenda 2030 se desarrolla en otro apartado.

7. El Español, instrumento clave de nuestra política exterior que no hemos desarrollado de manera suficiente. Más allá de las Cumbres Iberoamericanas, cuyo contenido es bastante pobre, deberíamos trabajar la agenda del español con los países latinoamericanos, desde el Instituto Cervantes, con quienes disponen de instrumentos similares (Colombia, México) y con los demás. Una estrategia de llevar el español a los EE UU y a otros países que lo hablaron -Filipinas- y a otros.
        Con el español va la cultura, los negocios, las empresas, los puestos de trabajo y una manera hispano-latinoamericana de entender la vida, la solidaridad...

Todo lo cual nos indica que, aunque seamos un país de tamaño medio, nuestra posibilidad de acción internacional es mucho más importante. Deberíamos tener mucha más ambición en cuanto a la política exterior.

B. Papel de la ONU.

B.1. Ámbito General.

Hay aspectos fundamentales que hacen todavía de la ONU una estructura multilateral necesaria y útil para la comunidad internacional:

1.    En paz y seguridad, el sistema de seguridad colectivo sólo funciona cuando las potencias con derecho a veto carecen de él. Los vetos francés y británico no se justifican y deberían ser sustituidos por la UE.

2.    Todos los miembros del consejo de seguridad deberían ser parte del tribunal penal internacional. Rusia, China y EE UU no están incluidos.

3.     El G20 ha de ser un foro permanente de asistencia al consejo.

4.     En asistencia humanitaria, persiste la falta de apoyo del consejo de seguridad en conflictos graves como el de Yemen.

5.     La corrupción y la falta de eficiencia también dificultan una labor más efectiva.

6.     África y Oriente Medio continúan siendo los grandes  retos. En concreto, el conflicto en Palestina exigiría una respuesta por parte de NNUU y la situación en el Sáhara Occidental (recordemos las durísimas penas que se acaban de imponer a activistas saharauis por los hechos acontecidos durante el desmantelamiento del campamento de Gdeim Izik) debería también encontrar una solución después de décadas de negociaciones sin resultado.

7.     La protección internacional de los derechos humanos sigue careciendo de mecanismos eficaces para garantizar los derechos más básicos a todos los seres humanos.

8.     El principio de intervención humanitaria ha quedado en el olvido ante graves violaciones de derechos humanos cometidas por los gobiernos.

9.    La mediatización de los intereses políticos impiden cualquier avance ahora especialmente que EE UU se ha unido a China y Rusia en el campo abierto de la realpolitik dejando sola a la UE en la promoción mundial de los valores compartidos. Sólo una posición coherente y decidida de la  UE en esa defensa puede mantener la esperanza en una sociedad internacional futura que se rija por los mismos ideales con los que fue concebida hace ya más de setenta años.

B.2. España en el Consejo de Seguridad

España ha pasado sin pena ni gloria por el consejo de seguridad durante 2016. Ninguna de sus iniciativas era una prioridad para la agenda de paz y seguridad internacionales ni para la agenda particular de España dada su cercanía a zonas de conflicto de primera magnitud. Ni Siria ni Libia al pesar de la crudeza de sus conflictos internos ni de sus consecuencias directas en el sur de Europa en oleadas de refugiados merecieron propuestas de la diplomacia española. La expansión yihadista en el Sahel y la necesidad de nuevas  acciones regionales conjuntas por parte de la CEDAO -Comunidad Económica de Estados de Africa Occidental-  y la UE en concertación con Estados Unidos y Rusia. Ni siquiera el conflicto del Sáhara Occidental, territorio de evidente responsabilidad de nuestro país, en el que el año pasado la crisis de Guerguerat estuvo a punto de provocar un enfrentamiento directo entre el Polisario y Marruecos, no mereció tampoco iniciativa alguna del Gobierno español. En conclusión, el último paso de España por el órgano encargado de velar por la paz del mundo fue de un perfil bajísimo lo que supone una grave irresponsabilidad del gobierno. Una muestra más de que España carece de política internacional, si ésta no es el seguimiento de los intereses de las empresas inversores en terceros países, lo que no puede ser interpretado en ningún caso como prudencia sino por negligencia dados los grandes desafíos al los que se enfrenta España por su posición geoestratégica entre el Mediterráneo y el Atlántico, primera línea de defensa de Europa en el flanco sur.

Agenda 2030

       Reconocimiento de los avances de la agenda ODM -Objetivos de Desarrollo del Milenio- a la agenda ODS -Objetivos de Desarrollo Sostenible-: universalidad de la agenda + "que nadie se quede atrás"

       A pesar de que los ODS no son vinculantes, España se ha comprometido junto a la comunidad internacional a su cumplimiento y a reportar periódicamente sobre los avances

       Importancia de tener en cuenta la dimensión externa e interna de los ODS (la Agenda 2030 exige también un esfuerzo adicional en las políticas internas de España en ámbitos como la igualdad, la educación, la integración social...)

       Apoyo a la reciente designación de un Embajador en Misión Especial para los ODS en el MAEC, pero necesario crear una estructura interministerial (además de un sistema específico de seguimiento de la agenda 2030 por parte del Parlamento) para la coordinación de los ODS a nivel nacional (coherencia de políticas, cumplimiento ODS a nivel nacional) adscrita al Ministerio de Presidencia y para las Administraciones Territoriales (función de coordinación interministerial y territorial). esta estructura además tendría encaje con la ambición de coherencia de políticas de la Ley de Acción y Servicio Exterior. 

       A nivel externo: importancia de focalizar el futuro V Plan Director de la Cooperación Española en las ventajas comparativas de la cooperación española (complementariedad), incluyendo aspectos como la cooperación técnica entre administraciones, la dimensión iberoamericana y el trabajo con países de renta media (bolsas de pobreza, desigualdades territoriales, ciudades, etc)

       Necesario abordar una reforma estructural de la cooperación española, diferenciando estructuras políticas y de gestión, que pueda hacer frente a los retos de implementación de los ODS

       Importancia del nuevo indicador TOSSD (Total Official Support for Sustainable Development) desarrollado por Naciones Unidas, que aborda aspectos más allá de la AOD, aunque riesgo de perder de vista el objetivo principal de erradicar la pobreza.

jueves, 29 de junio de 2017

Intervención en la comparecencia del secretario de estado para la Unión Europea

Intervención en la comparecencia del secretario de estado para la Unión Europea (Comisión Mixta para la Unión Europea, 21 de junio de 2017)



A. Consejo artículo 50.

1. Después de las elecciones que se han producido en el Reino Unido, una vez que en contra de todas las encuestas y de las expectativas de la Primera Ministra, el partido conservador ha perdido la mayoría absoluta de que disponía. Eso la conduce a formar una coalición con los unionistas irlandeses, que mantienen una posición diferente e al Partido Tory en bastantes asuntos, como el relativo a las fronteras entre el Ulster y el sur de Irlanda.

Esta nueva situación ha llevado a asegurar a algunos actores y analistas políticos que el Brexit que negociará el nuevo gobierno británico será "soft".

¿Será así? ¿Qué es mejor para la UE? Un negociador fuerte y con una mayoría sólida o un negociador débil y dependiente de mayorías parlamentarias inestables?

En la presentación formulada por el SEUE no he encontrado ninguna reflexión sobre este asunto, por lo que en su segunda intervención me gustaría que me concretara la opinión del Gobierno.

Lo ha hecho el Sr. Secretario de Estado, pero creo que en todas las intervenciones que hagamos debemos poner en valor la necesidad de que los ciudadanos son lo primero, que no pueden convertirse en rehenes que se vean atrapados por una situación que ellos no han provocado, que tomaron decisiones personales, familiares y profesionales amparadas en la vigencia de unos Tratados que así se lo permitían.

2. Agencia Europea de medicamentos. ¿Qué oportunidades tendrá Barcelona, para hacerse con esa sede?

B. Consejo a 28.

Empezaré diciendo que resulta algo kafkiano -si me permite la expresión- que presente usted como una de las conclusiones del Consejo el reforzamiento de la unidad europea en presencia de un socio que está negociando su salida.

Paradojas aparte, qué opinión le merecen al Gobierno cuestiones que ya se están planteando en los foros de comunicación, como son unas instituciones propias para los países euro, presupuesto propio para países euro, reforma de los Tratados o bien Europa a dos velocidades, cooperación reforzada...

Entendemos que estamos en un momento de la existencia europea en la que una mera mención de los asuntos que se van a tratar no es suficiente. Es preciso dotar de política, de buena política a los debates sobre Europa, sobre la UE. Yo le rogaría que nos explique la opinión del Gobierno sobre todo eso.

Entrando en los asuntos del borrador.

1. Seguridad y Defensa.

- Seguridad interna y lucha contra el terrorismo.

Sólo la colaboración entre los Estados miembros, de sus cuerpos y fuerzas de seguridad, y de sus servicios de inteligencia nos llevarán a combatir este gravísimo problema. Como vasco, como español también, debo señalar que España cuenta con experiencia en este sentido, después de librar décadas de lucha en contra del terrorismo de ETA. Es verdad que el terrorismo yihadista tiene componentes singulares, pero su combate, practicado desde el estado de derecho y sin pérdida de los valores que acreditan a la UE, sólo puede producirse desde la colaboración.

- Defensa

La mejor y mayor integración europea que desea nuestro grupo y buena parte de la sociedad española tiene como uno de los elementos principales la defensa, uno de los aspectos, recordémoslo, en los que el Tratado —a través de su artículo 42— permite una mayor capacidad de cooperación reforzada.

Las recientes posiciones de nuestro principal socio del otro lado del Atlántico nos obligan a construir un pilar europeo de la defensa, que es, además, uno de los espacios de mayor consenso para la integración política de Europa entre los 27 Estados miembros.

2. Trabajo, crecimiento y competitividad.

- Mercado único.

En este punto, además de señalar la importancia que tiene para nuestro grupo que Europa necesita más crecimiento para absorber las tasas de paro que aún tiene en muchos de sus países, en especial en el Sur de Europa, debemos subrayar un factor clave que aparece en el borrador previo al Consejo y que se refiere a la interconexión energética. En el reciente encuentro entre el presidente Rajoy y el presidente Macron, ¿se llegó a tratar de este asunto? ¿A qué conclusiones llegaron ustedes en su caso?

- Comercio

No debo evitar nuestra satisfacción por el hecho de que los acuerdos comerciales entre la UE y Mercosur y México aparezcan en el borrador. Del mismo modo a como ocurría en materia de Defensa, la posición proteccionista norteamericana nos debería llevar a reforzar nuestra alianza comercial, económica y política con estos y otros países latinoamericanos. Nuestro grupo tiene además la satisfacción de la aprobación, ayer mismo, de una PNL en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso que contiene nuestra posición respecto del acuerdo UE - Mercosur y que entiendo que deberá servir de guía para la acción política del Gobierno en este ámbito.

3. Emigración.

Trataré en este punto el debate superpuesto a la comparecencia ordinaria, de acuerdo con la correspondiente solicitada por el PNV.

Recordemos que el compromiso de acogida de refugiados de España adquirido en 2015 fue de 17 337 personas en dos años y que el fin del plazo se producirá el 26 de septiembre de este mismo año.

En reasentamiento desde Jordania, Líbano y Turquía: el compromiso era de 1.449; en reubicación desde Grecia e Italia el compromiso era 15 888.

A día de hoy han llegado: 1.304 personas (418 reasentados: 232 desde Líbano y 186 desde Turquía bajo el mecanismo 1 por 1; 144 reubicados desde Italia; 742 reubicados desde Grecia).

La fotografía del acuerdo es clara: España no va a cumplir con el compromiso que adquirió en su día, a pesar de lo que tantas veces nos habían prometido los diferentes responsables políticos: los señores García Margallo y Eguidazu y los señores Dastis y Toledo, que comparece en esta ocasión.

Más allá de las manifestaciones que ha hecho el SEUE, debemos constatar que, además de que España no ha cumplido con su compromiso (permítanme decir que tampoco se trataba de que nos abrieran expediente, como lo ha hecho la Comisión con Chequia, Hungria y Polonia...), el sistema de asilo español no funciona:

‒ Todavía no se ha aprobado un Reglamento de desarrollo de la Ley de Asilo de 2009.
‒ No se ha enviado a personal experto a países como Grecia para acelerar los trámites de la reubicación.
‒ Los plazos de concesión del estatuto de refugiado son excesivamente prolongados (se tardan en resolver las solicitudes cerca de tres años).
‒ Las plazas de acogida no se han aumentado casi desde que empezó la crisis.
‒ No se facilita la reunificación familiar (según la legislación española sólo es posible tramitarla con hijos menores de edad o padres/madres dependientes). Son trámites largos y complicados. Podría también ampliarse la definición de “unidad familiar”.
‒ Es complicada la homologación de títulos.
‒ Debería existir una mayor coordinación entre las administraciones nacional, autonómica y local.
‒ Podrían crearse mejores programas de integración laboral: formación, prácticas, etc., y evitar que se trabaje en economía sumergida y la precariedad.

Ya sé que casi todas estas críticas no corresponden a la competencia del SEUE, pero es que él responde en nombre del Gobierno y es el Gobierno el que no está dando la talla en este aspecto.

Existen otros inconvenientes a la hora de acceder al sistema de protección internacional:

‒ Las oficinas de asilo no son fácilmente accesibles y tienen un número de personal insuficiente. Son especialmente inaccesibles las oficinas de asilo en Ceuta y Melilla por la imposibilidad de salir de Marruecos.
‒ España no contempla la posibilidad de concesión de visados humanitarios (Italia sí lo ha hecho).
‒ Tampoco se contempla la posibilidad de solicitar asilo en Embajadas. (Parece que éste último extremo está en revisión, según la explicación que acaba de darnos el SEUE. Espero que así sea).
‒ No se conceden tampoco visados para estudiantes.

Como sugerencia para mejorar nota y evitar el suspenso en septiembre:

Debería aumentarse el número de plazas de reubicación, ampliando los criterios de inclusión en dichos programas de tal manera que incluyan a todas las personas solicitantes de asilo (añadiendo asimismo a aquellos que llegaron después de la firma del acuerdo UE-Turquía). Otra opción sería agilizar los procedimientos de reagrupación familiar para que los refugiados puedan reunirse con el resto de su familia que esté en otros países de la UE.

En cuanto al acuerdo con Turquía se refiere:

Las consecuencias para los refugiados son poco menos que desastrosas, se ven bloqueados en las islas griegas durante periodos de tiempo muy prolongados en condiciones que algunas ONG han señalado como indignas. Un total de 1.094 personas han sido devueltas de Grecia a Turquía por el sistema establecido en este acuerdo. Las solicitudes de asilo casi se triplicaron tras la firma del acuerdo, en comparación con el año anterior, 2015 (51 092 solicitudes en 2016, mientras que en 2015 fueron 13.195).

La frontera entre los asilados políticos (los refugiados) y la inmigración resulta cada vez más tenue. Lo ha afirmado en su reciente visita a España el Alto Comisionado de Acnur, Filipo Grandi, que visitaba recientemente España. Quien carece de lo más básico para su supervivencia y la de su familia... ¿es sólo un inmigrante? ¿Deberían producirse violaciones directas en sus DDHH o situaciones de guerra para que lo podamos considerar así? ¿Es un derecho humano o no lo es el derecho a una vida digna, a disponer de una alimentación, a la educación...?

Pero más allá del debate jurídico y político, hay que decir que la UE está centrada en firmar “pactos a medida” (compacts) para prevenir la inmigración irregular con países como Nigeria, Senegal, Malí, Etiopía, Líbano o Jordania, sin pedir a cambio que se respeten los derechos humanos de estas personas o el acceso a la protección internacional, y condicionando la financiación para el desarrollo al cumplimiento de dichas medidas de disuasión de la inmigración. La UE no se está centrando en adoptar medidas relacionadas con las causas de la migración.

La Comisión Europea acaba de declarar el 7 de junio que tiene la intención de replicar acuerdos similares al de Turquía con otros países de Oriente Medio y África, dotándolos con 8 billones de euros en los próximos cinco años como ayuda al desarrollo si dichos países cooperan en materia migratoria. La intención es dotarles de incentivos positivos y negativos. El peligro es que ese dinero acabe siendo invertido en seguridad y control de fronteras, y no en atajar las causas de la migración: educación, anticorrupción, etc.

Por cierto, muchos países, entre ellos España, están computando como AOD los gastos de acogida de refugiados.

Como conclusión, siempre provisional, a este punto. La UE no tiene más remedio que afrontar el asunto de la inmigración como clave para nuestro futuro. Un continente envejecido sólo puede abrir sus puertas a estas personas.

4. Resto de asuntos.

Terminaré manifestando nuestro acuerdo con los asuntos relacionados en el borrador de conclusiones y que afectan al cambio climático, la agenda digital y las relaciones exteriores de la UE.

domingo, 18 de junio de 2017

Trabajar desde el centro en Europa



Artículo publicado originalmente en El Independiente, el domingo 18 de junio de 2017

En los días que corren hay algunos que se abonan a una especie de reinvención de la cosa pública. Términos como empoderamiento o democracia directa se convierten en los nuevos paradigmas que nos anunciarían que los tiempos de una determinada manera de hacer política habrían caducado y que la nueva política se hace de concentraciones populares en calles y plazas, de rodear a las instituciones de representación y de organizar referendos a diestro y siniestro aunque dividan y no integren a la ciudadanía llamada a votar.

Es un canto de sirena que deberíamos desoír. Quienes defienden esas tesis han leído los libros de historia que les mostraban la estrategia para hacerse con el poder, por el procedimiento electoral, pero dosificando y ocultando las verdaderas intenciones de su propósito de gobierno, para desde el poder sustituir a las instituciones democráticas por esas de democracia directa que no son al cabo otra cosa que una nueva versión de las viejas dictaduras. Buen ejemplo de ello es la “vía democrática venezolana”, que ahora pretende cerrar la Asamblea parlamentaria por una Constituyente para-Soviética, basada en la experiencia cubana… o en la tradición española de los procuradores franquistas de los tercios familiar, municipal o sindical. No importa, muchos de quienes les apoyan son demasiado jóvenes para que les hablen de Lenin o Franco, y respecto de Fidel Castro mantienen un vago sentimiento de respeto al revolucionarismo de los años 60 del pasado siglo, encarnado en la célebre fotografía del “Che” Guevara debida a Alberto Diaz y que todavía algunos lucen en sus camisetas.

Las instituciones de democracia directa no son otra cosa que una nueva versión de las viejas dictaduras

Frente a esos proyectos existe la democracia representativa, la que exige trabajar en las instituciones ofreciendo soluciones a los problemas y no nuevos problemas que alguien se verá llamado a solucionar en un futuro. Y para ello es mejor trabajar desde el centro político. No sólo porque resulte más fácil para entenderse con unos y otros, sino antes que nada por la convicción de que ya todo está ensayado, que todos tienen parte de razón y ninguno la razón exclusiva y porque las ideologías del siglo XIX ya no sirven para afrontar los desafíos del XXI. Las confrontaciones de clases de hace doscientos o ciento cincuenta años produjeron referencias políticas antagónicas que se enfrentaron en parlamentos, calles o campos de guerra; hoy ya sólo existe una gran clase media (si no consiguen algunos que se extinga) que reclama ideas y no ideologías, reformas desde las instituciones y no rupturas revolucionarias.

Las ideologías del siglo XIX ya no sirven para afrontar los desafíos del siglo XXI

Trabajar desde el centro es aspirar a representar a esta sociedad de clases medias en un proyecto integrador y mayoritario, liberal y progresista. Y profundamente democrático. De una democracia representativa en la que quienes representen a la ciudadanía dispongan de un código ético exigente, hayan desterrado definitivamente la corrupción (o se hayan dotado de medios para castigarla) y mantengan el compromiso de que la política es un servicio -quizás el mayor- a nuestra comunidad.

Esto es lo que pretenden Rivera en España y Macron en Francia. Unidos en un proyecto común de reformar y reforzar la idea de Europa como un actor global en un mundo en el que alguna superpotencia anuncia su retirada hacia el proteccionismo. La política tiene tal horror al vacío que tan pronto como alguien se va hay otro que ocupa su puesto. España y Francia, Europa, no pueden quedarse al margen y la construcción europea y nuestra presencia en los mercados debe convertirse en una obsesión para todos nosotros.

Pero eso, sin duda, sin olvidar a quienes puedan quedarse atrás en el proceso. Un proyecto integrador lo es de todos y para todos los ciudadanos. Una respuesta social, de formación o siquiera asistencial -cuando la formación ya no sirva- también deberá encontrarse en el programa.

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